Ir al contenido principal

TU DISTANCIA

                                                      TU DISTANCIA

HE VIVIDO LA DISTANCIA, EN UN SILENCIO. EL SILENCIO LO HE VIVIDO EN UN INSTANTE, EL INSTANTE FRACCIONARIO HA SIDO UNA ETERNIDAD. HE MEDIDO LA LÍNEA DEL TIEMPO CON EL PATRÓN DE LA PACIENCIA; HE CALIBRADO PACIENCIA CON LA PRECISIÓN DE LA FE.

 HE MACERADO EN PASIÓN TODO EL DESEO DE MI SER, GUARDANDO EN MI FIEL ALFORJA LA DISTANCIA EN UN PAPEL QUE SE ACORTA EN CADA LÍNEA Y SE ACERCA EN UN DOBLES, DICIENDO TODO TU NOMBRE ARROPÁNDOME LA PIEL. DISTANCIA SERÁ UN CONCEPTO, SIMPLE Y DE CORTOS PIES.

EN EL BARCO DE MI ESENCIA, SUEÑO UNA Y OTRA VEZ; QUE TE VISITO EN LAS NOCHES SIN HABLARTE NI UN PORQUE! SOLO ME SIENTO EN EL ENCARNADO AMANTE DE MI PENSAMIENTO VOLÁTIL, A DELEITARME EN EL LIENZO RIGUROSO Y SUBLIME, MATIZADO EN CADA PULGADA DE TU ADITIVA PIEL. PIEL QUE AMO, PIEL QUE ME AMA ME INVITA SEDIENTA A ENTRAR EN TU CAMA, INOCENTE LECHO QUE TÚ CALOR GUARDA. DESTILA EN MI ROSTRO UNA IMPRUDENTE LÁGRIMA, DICIENDO NO PUEDES TOCARLA; DISFRUTA EL MIRAR GOZATE EN PENSARLA; LA DISTANCIA ES HOY SE MARCHARA MAÑANA, CUANDO EN UNA PIEL SE FUNDAN DOS ALMAS.

TE SIENTO EN MIS MANOS, MI ESPACIO TE LLAMA PRONUNCIANDO TU NOMBRE SUSPIRANDO EN LLAMAS, Y ME SALE UN TE AMO JUNTO A UNA MANADA DE LOBOS DE BESOS PRESOS EN LA NADA. YA SE PASA EL DÍA, YA LLEGA EL MAÑANA, NO ME ALEGRA EL DE VENIR NO ME REGOCIJA EL ALBA, SURTE MI FELICIDAD SABER QUE NO HABRÁ DISTANCIA. CUANDO TE TOME LAS MANOS, CUANDO ABRACES MI ESPERANZA, CUANDO PERCIBA TU AROMA DESPLAZANDO MI NOSTALGIA, CUANDO MI MIRADA BRILLE POR SER TU LUZ QUIEN LA BAÑA, Y EN YUGO DEL TE AMO NO EXISTIRÁ MÁS DISTANCIA.

 

 


Comentarios

Entradas más populares de este blog

CUENTO: LOS FORASTEROS.

 LOS FORÁNEOS. La brisa de este pueblo me susurró en el oído como si me quisiera dar aviso de algo, seguí caminando por la fragmentada acera desaparecida en algunos tramos. La lluvia de la mañana había dejado los huecos del deteriorado asfalto rebosantes de agua amarillenta, empeñada en mancillar la pulcritud de mis zapatos blancos a poco usar.  Los seis años de mi ausencia no parecían tan largos ni tan cambiantes en mi memoria, las casas abandonadas reflejaban lo contrario. Solo dos casas de las cuarenta y cinco estaban ocupadas, una por don Mariano, por la necesidad supongo de alimentar su aserradero de la tupida montaña que sombrea por las tardes al pueblo. La otra, era la de los Colmenares, me imaginé muchas veces de pequeño viviendo en esa casa. Creo que me atraía el aspecto tétrico que daba su cerca de enredaderas junto a las dos columnas con cabeza de dragón en el extremo superior qué adornaban el frente. Era silenciosa así la recuerdo.  A los viejos Colmenares se...
  juicio de Enamorados. Y él la miró con ojos de ternura que trasmitían   desde su iris un amor profundo, que aun en el paredón de fusilamiento se negaba a morir; y le preguntó- ¿porque te marchas? -Ella respondió -simplemente   saco mi física figura de las paredes del abandono donde me encerraste; porque de tu vida me sacaste hace mucho- ¿Pero cuando?- preguntó él Como el hombre bomba inocente del daño colateral de sus acciones- desde el mismo instante que te dio igual la prenda que sin duda lucia para ti- respondió ella desde el estrado emocional de su defensa, aunque era su defensa le dolía porque se defendía de aquel a quien amaba y continuó con su pretexto; desde el mismo momento que tu mirada hacia mí se volvió pálida y fría-Pero yo te amo, como si tu alma fuese la mía- expresó encendido en una agonía-no dudo tu amor- asintió sin ira-pero me diste amor de bolsas vacías, migajas dormidas que yo recogía; porque a pesar de todo yo si quería, quería mantener pilares c...

ANAMELIA DESAPARECIDA. II PARTE CONTINUACION...

Llegó la tarde de ese día y Anamelia no llegó  para la quesera de su abuelo, tampoco para su casa; don Anastasio en vista que esa mañana su adoración no llegó por la preciada leche. Para aumentar su preocupación en la casa estaban consternados por la ausencia de Anamelia, la madre ahogada en desespero; se paseaba de un extremo a otro en la cocina, rechinando unas viejas cholas sintéticas a cada paso. Y daba plegarias a Dios para que nada malo le pasara a su hija; y era inevitable que a los hermanos, vecinos y hasta el mismo don Anastasio no se les reflejara en la mente el atroz asesinato que había pasado semanas antes con la joven hija de doña Paola. Confusión, impotencia desesperanza se apoderaban cada vez más. Don Anastasio en compañía de su compadre Argimiro y otros voluntarios más se hicieron un equipo de búsqueda para rastrear la zona; recorrieron la vieja carretera una y otra vez. Daban voces pronunciando su nombre, pero solo el sórdido eco de la montaña les respondía; se ade...