Ir al contenido principal

II PARTE. LOS CONSEJOS DE RAFAEL


 

                                        LOS CONSEJOS DE RAFAEL.

Como les he contado siempre gozo de los consejos del viejo Rafael, a veces me sale gruñón y me dice:

-        -  Tanto que te aconsejo y nunca aprendes- pero siempre termina sentándose en su viejo sillón de caoba y empieza su recitar.

-        -  Aprende decir que no, con una fina prudencia; pues si eres muy complaciente arruinaras tu conciencia.

-        .  A todo el que llegue y toque no vayas a abrir la puerta, cierto; la apariencia engaña pero es mejor la cautela.

-         -  Cuando tengas un problema, no pidas a Dios paciencia; pide mejor solución y entrega en Él tu querella.

-        -  He visto hombres de papel con mujeres de tijeras, también mujeres de estopa con maridos de candela; el maltrato en el hogar destruye las fortalezas.

-        -  He visto que lo  común es tomado como regla, es común ser liberal no hagas que eso se te adhiera.

-         - La hipocresía es doble cara, concuerdo con esa idea; pero a mí me gusta mas esta por ser más completa; es  el que pone la carga y él es quien  siente que pesa.

-        -  El amor es una mata de una infinita cosecha, pero como toda mata sino se riega se seca.

-        -  Se conserva una amistad depende de la influencia, si un conocido es dañino. Dime pa´ que lo reservas?

-       -    He visto gente comprando montones de cosas nuevas, tan solo para guardarlos, no se tocan ni se estrenan. Para que cocinar carne y no utilizar las muelas?

-       -   Disfruta de lo sencillo, la vida no es tan compleja, actúa bien y te irá bien; actúa mal y tendrás pena.

Así terminaba su recitar, tomándose su último trago de café diciéndome:

-        -  Ay muchacho, cuanto te falta aprender.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

CUENTO: LOS FORASTEROS.

 LOS FORÁNEOS. La brisa de este pueblo me susurró en el oído como si me quisiera dar aviso de algo, seguí caminando por la fragmentada acera desaparecida en algunos tramos. La lluvia de la mañana había dejado los huecos del deteriorado asfalto rebosantes de agua amarillenta, empeñada en mancillar la pulcritud de mis zapatos blancos a poco usar.  Los seis años de mi ausencia no parecían tan largos ni tan cambiantes en mi memoria, las casas abandonadas reflejaban lo contrario. Solo dos casas de las cuarenta y cinco estaban ocupadas, una por don Mariano, por la necesidad supongo de alimentar su aserradero de la tupida montaña que sombrea por las tardes al pueblo. La otra, era la de los Colmenares, me imaginé muchas veces de pequeño viviendo en esa casa. Creo que me atraía el aspecto tétrico que daba su cerca de enredaderas junto a las dos columnas con cabeza de dragón en el extremo superior qué adornaban el frente. Era silenciosa así la recuerdo.  A los viejos Colmenares se...
  juicio de Enamorados. Y él la miró con ojos de ternura que trasmitían   desde su iris un amor profundo, que aun en el paredón de fusilamiento se negaba a morir; y le preguntó- ¿porque te marchas? -Ella respondió -simplemente   saco mi física figura de las paredes del abandono donde me encerraste; porque de tu vida me sacaste hace mucho- ¿Pero cuando?- preguntó él Como el hombre bomba inocente del daño colateral de sus acciones- desde el mismo instante que te dio igual la prenda que sin duda lucia para ti- respondió ella desde el estrado emocional de su defensa, aunque era su defensa le dolía porque se defendía de aquel a quien amaba y continuó con su pretexto; desde el mismo momento que tu mirada hacia mí se volvió pálida y fría-Pero yo te amo, como si tu alma fuese la mía- expresó encendido en una agonía-no dudo tu amor- asintió sin ira-pero me diste amor de bolsas vacías, migajas dormidas que yo recogía; porque a pesar de todo yo si quería, quería mantener pilares c...

ANAMELIA DESAPARECIDA. II PARTE CONTINUACION...

Llegó la tarde de ese día y Anamelia no llegó  para la quesera de su abuelo, tampoco para su casa; don Anastasio en vista que esa mañana su adoración no llegó por la preciada leche. Para aumentar su preocupación en la casa estaban consternados por la ausencia de Anamelia, la madre ahogada en desespero; se paseaba de un extremo a otro en la cocina, rechinando unas viejas cholas sintéticas a cada paso. Y daba plegarias a Dios para que nada malo le pasara a su hija; y era inevitable que a los hermanos, vecinos y hasta el mismo don Anastasio no se les reflejara en la mente el atroz asesinato que había pasado semanas antes con la joven hija de doña Paola. Confusión, impotencia desesperanza se apoderaban cada vez más. Don Anastasio en compañía de su compadre Argimiro y otros voluntarios más se hicieron un equipo de búsqueda para rastrear la zona; recorrieron la vieja carretera una y otra vez. Daban voces pronunciando su nombre, pero solo el sórdido eco de la montaña les respondía; se ade...