Ir al contenido principal

CARTA PARA UN DECAÍDO


 

CARTA PARA UN DECAÍDO

Deja de mirar la vida con ojos tristes, limpia las lágrimas que dan muestra de tu sufrimiento; basta tan solo una sonrisa para cortar el largo hilo de la nostalgia. Mírate a ti mismo, piénsate como un héroe, hazte un coloso de tu decaída figura; no eres como te miran, eres cómo te sientes. Piénsate en poco y restaras valor a la hermosa creación que Dios te ha dado, ¿porque llorar por la simple brizna que un tormentoso viento ha traído a tu presencia? Levanta tu rostro, mide con el cordel de tu constancia, los pequeños logros que sumados en pequeñas cuencas forman un río de felicidad.

Sacude de ti, el sucio polvo de la miseria; ¿porque recoger desechos de negros recuerdos que empañan el cristal de la visión en la carretera del de venir? ¿Por qué anhelar sembrar lo que se quiso ir? No puedes obligar a las plantas nómadas a quedarse, pero si puedes preparar la tierra que pisan tus pies y plantar nuevas semillas que se queden en tus predios, pon tu confianza el hacedor de ti y el hacedor de las flores, y  nunca serás defraudado.

Dime cuanto has logrado con tu lamento? Y yo te contaré cuanto he logrado con mis ganas de cambiarle el rostro a la desventura, cada vez que quiere invadir mi vida. No te lo escribo por jactarme, es para darte un ejemplo; tengo como, y soy tu amigo. Ponle acuarela al lienzo de tu vida, no habrá quien lo haga por ti. Suelta lo que te pesa.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

ANAMELIA DESAPARECIDA. II PARTE CONTINUACION...

Llegó la tarde de ese día y Anamelia no llegó  para la quesera de su abuelo, tampoco para su casa; don Anastasio en vista que esa mañana su adoración no llegó por la preciada leche. Para aumentar su preocupación en la casa estaban consternados por la ausencia de Anamelia, la madre ahogada en desespero; se paseaba de un extremo a otro en la cocina, rechinando unas viejas cholas sintéticas a cada paso. Y daba plegarias a Dios para que nada malo le pasara a su hija; y era inevitable que a los hermanos, vecinos y hasta el mismo don Anastasio no se les reflejara en la mente el atroz asesinato que había pasado semanas antes con la joven hija de doña Paola. Confusión, impotencia desesperanza se apoderaban cada vez más. Don Anastasio en compañía de su compadre Argimiro y otros voluntarios más se hicieron un equipo de búsqueda para rastrear la zona; recorrieron la vieja carretera una y otra vez. Daban voces pronunciando su nombre, pero solo el sórdido eco de la montaña les respondía; se ade...
  juicio de Enamorados. Y él la miró con ojos de ternura que trasmitían   desde su iris un amor profundo, que aun en el paredón de fusilamiento se negaba a morir; y le preguntó- ¿porque te marchas? -Ella respondió -simplemente   saco mi física figura de las paredes del abandono donde me encerraste; porque de tu vida me sacaste hace mucho- ¿Pero cuando?- preguntó él Como el hombre bomba inocente del daño colateral de sus acciones- desde el mismo instante que te dio igual la prenda que sin duda lucia para ti- respondió ella desde el estrado emocional de su defensa, aunque era su defensa le dolía porque se defendía de aquel a quien amaba y continuó con su pretexto; desde el mismo momento que tu mirada hacia mí se volvió pálida y fría-Pero yo te amo, como si tu alma fuese la mía- expresó encendido en una agonía-no dudo tu amor- asintió sin ira-pero me diste amor de bolsas vacías, migajas dormidas que yo recogía; porque a pesar de todo yo si quería, quería mantener pilares c...

POEMA: OLVIDAR AMANDO

LEER NUTRE LA MENTE OLVIDAR AMANDO. Asómate a la ventana de tus sentimientos, dime que ves; dime que no es cierto, que el sol del olvido alumbra tu pecho. Dime si me miras en tus pensamientos, dime si he llorado, o si estoy sonriendo; dime si mi rostro se está decayendo; quiero que me digas sin que sientas miedo, si la flor hermosa de promesa y sueños; se muere de frio, le llegó su tiempo. Si me ves tan solo, en tus pensamientos; quiero que me abraces que me des un beso; no serás culpable del triste momento. No fue desamor, no fueron los celos; déjame explicarte como yo lo entiendo. Factores extraños mermaron tu afecto, te hicieron cambiar tu anterior aspecto y, si alguien pregunta ¿Cómo eres por dentro? Cerraré mis ojos y diré sonriendo; en su corazón tiene un monumento, labrado en amor cubierto en silencio.